Matan a una jubilada en Exaltación de la Cruz: el principal sospechoso es un nieto de la víctima

Una jubilada fue asesinada a golpes y puñaladas en su casa de Exaltación de la Cruz y por el crimen investigan a un nieto de la víctima de 17 años y con problemas de adicción.

El cuerpo de Carmen Fernina Bogarin (75) fue encontrado el martes 10 tirado en su cocina y rodeado de un charco de sangre. En el patio de la casa, ubicada en la calle Alem al 400, se secuestró un cuchillo con la hoja doblada y marchas de sangre.

La casa no estaba revuelta. Los ingresos no habían sido forzados y las llaves se hallaron el interior de la vivienda. Los vecinos declararon que la última vez que vieron a la mujer fue cerca de las 19 del día anterior, cuando entraba al domicilio.

“Era una mujer que se la veía todas las mañanas barriendo la vereda en compañía de sus dos perritos”, dijeron a Clarín allegados a la víctima.

Por orden del fiscal Juan Manuel Esperante, a cargo de la Fiscalía de Exaltación de la Cruz y cuyas oficinas están ubicadas en la misma cuadra que la casa de la jubilada, la Policía comenzó con la búsqueda de evidencias que puedan dar con el o los autores del crimen.

Mientras que la autopsia determinó que la jubilada fue asesinada de un golpe en la cabeza y cortes en la zona del tórax y el cuello. “Fue un crimen muy violento”, precisó a este medio una fuente consultada.

Bogarin tenía un golpe en la cabeza y varios cortes.

A partir de los testimonios de vecinos y familiares los investigadores del crimen identificaron como posible sospechoso a un chico de 17 años, nieto de la víctima.

Los testigos afirmaron que este adolescente ingresó varias veces a la casa de su abuela para robarle dinero y así poder comprar drogas.

Al tratarse de un menor de edad el principal apuntado, el fiscal Esperante pasó la causa al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil. La investigación recayó en el fiscal de menores Gustavo Ancurio,

A su vez, la Policía fue hasta el local de comidas donde trabaja el chico y de entrevistó con un supervisor, quien indicó que en la noche del crimen el adolescente había asistido a su trabajo.

Por su parte, el juez de Garantías de Menores no convalidó el pedido de detención y el adolescente continuó en libertad. Y en el mismo fallo solicitó que la investigación regrese a la Justicia ordinaria.

Entonces se investigó la participación de otro posible sospechoso que había quedado libre recientemente en una causa de abuso. Pero esa hipótesis fue descartada por los detectives por falta de pruebas concretas.

Al caerse esa pista, el personal policial concurrió nuevamente a la casa de la víctima. Allí encontró ropa interior y un pantalón en el techo, que fueron peritadas. Además, se constató el faltante de una notebook y una billetera negra donde la jubilada guardaba sus documentos y dinero.

También se analizaron cámaras de seguridad de la zona que aportaron información trascendental para la investigación, indicaron fuentes de la causa, que siguió en el fuero de Menores.

Una investigación en curso

Las cámaras de un comercio cercano al domicilio de Bogarín captó al adolescente caminando por allí entre las 19.20 y las 20 del lunes 9. Las imágenes lo muestran cuando se retiraba de la casa de su abuela.

El chico llevaba un morral negro como la utilizada para guardar la notebook que fue denunciada como robada de la escena del crimen.

Otro elemento de prueba para los investigadores es que tenía las mismas prendas con las que luego se presentó a trabajar esa misma noche.

Ante esta situación, el personal de la DDI de Zárate-Campana y del Grupo Táctico Operativo (GTO) de Capilla del Señor fueron otra vez hasta el local de comidas donde trabaja el sospechoso. Allí se entrevistaron con una de las compañeras que declaró que el joven se presentó el día del crimen y dijo tenía dolores en la espalda.

Entonces, el chico se levantó la remera para mostrarle a su compañera, quien vio que tenía lesiones en la espalda, pecho y en la cara. Le sacó una foto, que fue aportada al expediente. También declaró que esa noche se lo notó bajo los efectos de drogas.

Para los investigadores, esas lesiones tipo rasguños podrían haber sido provocados por la víctima en su acto de defensa.

En tanto, la el fiscal Ancurio dispuso que este miércoles se lleven a cabo tres allanamientos en la casa del menor, la de un amigo y en el local donde trabaja para secuestrar más ropa y ver si está la notebook marca HP robada a la víctima.

En uno de los procedimientos se lo identificó al menor y le realizaron un hisopado para obtener pruebas de ADN y le secuestraron la ropa que llevaba puesta.

La ropa secuestrada al menor acusado de asesinar a su abuela en Exaltación de la Cruz.

En el lugar de trabajo se encontró una camiseta azul de entrenamiento de la Selección Argentina, un buzo negro y una llave. Esas prendas fueron las que vestía el día del crimen y con las que quedó registrado en las cámaras de seguridad.

Hasta el momento no hay una orden detención sobre el adolescente, aclararon fuentes del caso. Todo dependerá de los resultados de las pericias.

Fuente: www.clarin.com

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